Un oldman alto, hosco, y feo. Hastiado de cigarros, bares, y noches sin término: hembras que vienen y se van, botellas de whisky, la vieja escuela, el último dinosaurio, y así de pendejadas una detrás de la otra. Me aburre el sexo sin caras y sin compromisos (ya tuve suficiente de esas pajas modernistas) Hoy día no me gustan los bares: parecen agujeros para heridos de guerra. Ahora bebo solo. Me agradan las personas y los perros ("esa misteriosa devoción de los perros", decía Borges) Amo a mi hija y sobrevivo por ella. A veces lloro.